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Snow Cruiser: La bestia de la Antártida

Snow Cruiser RustyGarage

Antarctic Snow Cruiser fue construido en 1939 para poder recorrer la Antártida. A día de hoy este monstruo se encuentra sepultado bajo la nieve. ¿Quieres saber su historia?


Thomas Poulter, se le ocurrió la idea de que la mejor manera de explorar la Antártida era poder crear una base móvil, en la cual se podría recorrer la extensión del territorio sin mayor problema. Así, se creó un enorme vehiculo, que incorporaría espacios de trabajo y vida, junto con un avión.

La idea nació de una propia experiencia vivida en una expedición por el mismo Poulter, en la que estuvo a punto de morir por verse atrapado en una base alejada por culpa de una fuerte tormenta. En ese momento se le ocurrió que, si esa base hubiese sido móvil, hubiera podido estar a salvo, sin ningún problema.

La construcción del Snow Cruiser comenzó en agosto de 1939 y tardo unos 3 meses en termínalo. Logro un peso de 37 toneladas, una longitud de unos 17 metros, un ancho de 6,10 metros y una altura de 5 metros.

Disponía de una suspensión neumático, capaz de variar su altura libre. Una vez estacionado, podía bajar su altura hasta poder tocar el suelo con el chasis del vehiculo, y luego guardar los neumáticos en los pasos de rueda, mientras que el sistema de escape evitaba que se congelasen en su totalidad.

Montaba dos motores Diesel Cummins dando una potencia total de 300cv. Junto a ellos, cada rueda disponía de un motor eléctrico y dirección propia, encargados de mover el vehiculo. Así, se podría considerar que el Snow Cruiser disponía de una propulsión hibrida en serie. Según los datos recibidos, podía alcanzar unos 48km/h y subir pendientes de hasta 35% de inclinación.

Los dos propulsores Cummins no disponía de sistema de refrigeración, ya que no eran necesario. Los gases de escape se instalaron por debajo del Snow Cruiser para usar su calor como calefacción al habitáculo.

Su interior disponía de una cabina de control, una sala de máquinas, una cocina, un almacén y una zona de vivienda. Todo esto pensado para una tripulación de cinco personas y a un perro adiestrado.

Además, se instalaron dos enormes neumáticos de repuesto en su interior. Sus tanques de combustibles llevaban casi 19.000 litros de diésel, junto con unos 3.785 litros adicionales para el combustible necesario para el avión.

Los cierto es que sus comienzos no empezaron muy bien. El equipo decidió conducir de Chicago hasta el puerto de Boston, que sería el embarque hasta la Antártida. Ocurrieron diversos incidentes: se quedó atrapado tres días en el lecho de un río pantanoso tras salirse del puente que cruzaba debido a un fallo en el sistema de dirección: en el desembarco en la Antártida, estuvo a punto de no tocar el continente, ya que para descargarlo se tuvo que fabricar una rampa de madera provisional, la cual estuvo a punto de romperse debido al gran peso del vehiculo.

Según se presentaba el equipo, parecía lo tenían todo bajo control, pero la verdad es que el Snow Cruiser nueva se probó en la nieve. Por otro lado, sí lo hicieron en las dunas en el Dunes State Park en Indiana, donde el vehiculo quedo atrapado al subir una duna de gran altura.

En la Antártica, la base de Little America III estaba alrededor de 3 km alejada de la zona donde el Snow Cruiser había pisado el conteniente. Este pequeño recorrido resulto una odisea, ya que el equipo había elegido neumáticos lisos, los cuales perdían la tracción continuamente. Tampoco se merejo la situación al instalar unas cadenas en los neumáticos traseros.

Poulter, que estaba a los mandos del vehiculo, decidió probar avanzar con la marcha atrás, lo cual resulto satisfactorio y el Cruiser empezó su recorrido a la base marcha atrás.

Una vez en la base, Poulter y su equipo emplearon varios días probando el Snow Cruiser. Su viaje con mayor recorrido fue de 161 km. Eso sí, alrededor de la base Little America III y todo a marcha atrás. A partir de estas pruebas, se pudo comprobar que esta base con ruedas funcionaba era viable y se podía vivir en su interior.

Poulter se volvió a Estados Unidos y el Snow Cruiser continuó con varias misiones de exploración científica durante meses. Desafortunadamente, la entrada Estados Unidos en guerra genero la parada del proyecto por recortes de gastos.

El Almirante Byrd volvió a la base Little America III en 1946 con 5.000 hombres. Encontraron el Snow Cruiser en bastante buenas condiciones, tanto solo se necesitó inflar los neumáticos, cargar las baterías y volvió a la vida. Byrd ordeno acercar el vehiculo a la base, e instalar una serie de largueros de madera de gran altura alrededor del vehiculo, para poder localizar el Snow Cruiser con facilidad en caso de fuera cubierto de nieve una vez más por culpa de las constante tormentas.

En 1958, otra expedición de un equipo de exploradores encontraría el Snow Cruiser en buenas condiciones. Lamentablemente, no se volvería a ver nunca más.

Alrededor de 1962, varios geólogos confirmaron que la plataforma de hielo en la que se asentaban la base y el Snow Cruiser se había roto en varios trozos, los cuales se encontraban flotando libremente. No se pudo confirmar si el vehiculo estaba encima de uno de ellos, o bien, se había hundido.

En 1963, el USS Edisto avistaron un iceberg de gran tamaño con una estructura metálica en uno de sus laterales. La tripulación tomo varias fotografías, las cuales se confirmaron que, efectivamente, eran restos de la base Little America III. Al observar la imagen con atención, se puede apreciar los largueros instalados alrededor del Snow Cruiser.

En 2005, los investigadores Ted Scambos y Clarence Novak aseguraron poder hallar las áreas exactas donde se podría empezar a buscar. Por otro lado, esa zona determinada era océano en 2005, hoy en día vuelve a ser hielo nuevamente. En otras palabras, es muy poco probable que volvamos a saber sobre el Snow Cruiser.